LA MIRADA DESDE MI GUITARRA
LA GUITARRA DE PACO RENTERÍA TOMA LA PALABRA
Paco no me toca, me vive. Me pega a Él, el cuerpo de un hombre en éxtasis de alma, de espíritu y de piel, disuelve cualquier distancia entre su ser y esta madera en forma de guitarra. Dejo de ser una guitarra dejo de ser un objeto, para convertirme en una extensión física de él, de Paco.
La simbiosis alcanza su clímax en la personificación cuando yo,su guitarra me convierto en su mujer,en su amante. No es una metáfora vacía. En la intimidad de la creación, hay una entrega total. Hay una penetración de los dedos en las cuerdas, un abrazo de la madera contra el pecho, un diálogo de susurros y gritos que solo ocurre en la comunión más profunda. Es una relación de exclusividad y de conocimiento absoluto. Yo me vulnero ante él, me entrego sin reservas porque se, que él, a su vez, entrega todo lo que tiene, por que siempre escucho que lo dice: “ interpreto como si fuera el último concierto de mi vida". En esa entrega mutua, el instrumento, yo, su guitarra, me erotizo, me humanizo, me convierto en el receptáculo de su esencia más íntima, de un hombre desbordado de pasión y extasis.
Pero, ¿qué ve y qué escucha esta amante de madera?, un lienzo impresionista del mundo de un músico errante. Yo, su guitarra, no solo presencia la gloria del escenario ("aplausos, gritos"), sino también la soledad del camino: "gente, países, aeropuertos, camerinos, hoteles, bambalinas".
Veo al Paco que llega a un hotel a cenar muy tarde después de un extenuante concierto, solo y reflexivo, escuchando los ecos que minutos atrás publico entrego , el silencio de una habitacion que huele a su perfume, ahora fusionado con el PH de su extasis , combinado de una cena que disfruta en esa tranquilidad de la satisfaccion de haberlo dejado todo.
Soy testigo de la dualidad del artista: el éxtasis público y la fragilidad privada. Escucho los "sollozos" y el "latido del corazón" de quien la toca, la "respiración al componer" (ese momento de máxima intimidad creadora) y el "suspiro de la nostalgia". Me convierte así en un confidente silencioso, en el único ser (si se le permite ese estatus) que acompaña a Paco en todas las facetas de su existencia. El arca que guarda los secretos, las alegrías y las melancolías de un hombre que vive para y por la música. Es, en definitiva, su diario de viaje, pero un diario vivo, que no solo registra, sino que siente.
Yo su guitarra se también que "quizá esa sea la última vez que sea tocada por Paco". Esta sabiduría, casi humana, es lo que me dota de una urgencia sagrada a cada interpretación. Si cada concierto pudiera ser el último, entonces cada nota debe ser perfecta, cada rasgueo debe contener toda una vida.
Mi imagen final es devastadoramente bella: Se que algún día solo quedarán sus manos en los recuerdos... en mí , su madera viva de quien un día la llevó a sacar los sonidos más bellos. La guitarra sobrevivirá al hombre. Las manos de Paco dejarán de acariciarme, pero su esencia quedará impregnada en mis fibras, en las curvas de su cuerpo de madera, en el "sudor" y lágrimas que he absorbido y han tatuado nuevas vetas en mi . Yo, su guitarra ,me convertiré en una reliquia que contiene los átomos y los fotones de la pasión de Paco. Soy el testamento físico de un espíritu indomable, de la sensualidad de un cuerpo desnudo de pies a cabeza.
Mientras tanto, aguardo para la próxima aventura. el próximo viaje, la siguiente melodia, el nuevo abrazo,la nueva creacion , la nueva grabación, el próximo desvelo, su sonrisa o su nostalgia.
En definitiva, la historia de Paco y yo es la historia de todo verdadero artista y su medio de expresión. Es una historia de amor, de viaje, de soledad compartida y de búsqueda de la eternidad. Es el retrato de un hombre que ha encontrado en una caja de madera no solo una compañera, sino el espejo donde su alma se reconoce y se desborda. Y en ese desbordamiento, en esa entrega total, radica la magia que hace que el mundo, vista desde su guitarra, sea un lugar infinitamente más bello y profundo.
Paco Rentería & Guitar
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